sábado, 31 de diciembre de 2016

El año arqueológico de Huelva

La denuncia que publicamos en Huelva Información el sábado 16 de enero pasado sobre el movimiento de tierra ilegal en la zona arqueológica del Seminario-La Orden, nos da la legitimidad para hacer a final de año un análisis de la situación arqueológica en Huelva. Una reflexión quizás para algunos áspera, pero en el fondo necesaria. 

Este periódico actuó como siempre, sacando a la luz una denuncia por el interés de la ciudad; de no ocurrir así, hubiese quedado guardada en un cajón o en el mejor de los casos archivada en un juzgado sin que nadie hubiese conocido este escándalo. Lo cierto es que hasta entonces ni quien puso la denuncia le dio publicidad al asunto. En este periódico no solo se dio cuenta de ello, sino que se investigó y se criticó la barbaridad que se cometía. Ese fue el gran detonante de la indignación general: como ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX, la tierra de los cabezos servían de nuevo para el relleno de las estaciones de trenes. Ahora para el Ave que nunca llega. 

Aquel episodio y todo lo que vino detrás creó una conciencia sobre el patrimonio histórico de Huelva que ni la mayor campaña publicitaria pudiera haber pensado para la mejor marca de refrescos. ¡Saltó la chispa de la conciencia colectiva! Huelva Información abrió ese camino en la ilusión de la ciudad. Todos sabíamos que el daño estaba hecho y, atendiendo al criterio de arqueólogos, poco o nada se podía rescatar en la zona afectada. Además, con los desbroces practicados en años anteriores, se había removido la zona en esos treinta centímetros donde se espera que se encuentren los restos arqueológicos. Pero no hay que perder la ilusión y así se reclamó el vallado de la zona, aunque eso de poner cancelas al campo pues a veces no conduce a nada. Hay zonas que todavía no tienen alambradas y en otras donde la arrancaron debieron ser repuestas. 

El episodio del Seminario, cuya denuncia popular se sostiene en lo publicado en este periódico, tuvo la mejor respuesta que no es otra que la concienciación ciudadana. Muchos se movieron a partir de ese momento, se crea incluso una corriente de apoyo. Un éxito… 

La Consejería de Cultura se pone las pilas y mira a Huelva. No sabemos cuánto durarán las baterías de la Administración autonómica, lo cierto es que se dan los primeros pasos para hacer realidad la carta arqueológica de la ciudad de Huelva. Un proyecto que como no podía ser de otra forma dirigirá la Universidad de Huelva, que se ha convertido en la gran valedora de la protección del patrimonio arqueológico de Huelva a través de la Facultad de Humanidades. 

Sin embargo, en este tiempo de movilizaciones y sensibilidad por el patrimonio arqueológico de Huelva no vimos en la calle una mirada más allá del fenómeno Seminario. Aquí hablamos también del estado de deterioro de la Fuente Vieja. Pero lo que más preocupa, junto a lo que queda por excavar en la zona del Seminario, es cómo las ordenanzas en materia de Patrimonio de la Junta de Andalucía van a dejar enterrado el patrimonio de la ciudad por siglos. Eso es lo que ocurre en la Plaza de San Pedro, en los número 6 y 7, donde a diferencia de la vivienda de la esquina en la obra nueva no se realiza excavación. Eso significa que se consolida ese espacio como vivienda y no habrá posibilidad de una excavación al menos en más de cien años, que es la vida mínima de una construcción de las características que ahora se edifica, a la que, por cierto, las ordenanzas municipales le conceden la generosidad de ampliar los volúmenes a cambio de nada. Sin embargo, como no hay excavación para sótano tampoco se exige intervención arqueológica. Ese planteamiento es el que hay que acabar y exigir que se obligue siempre a que se investigue en la zona arqueológica declarada BIC, pues condenamos al patrimonio a estar oculto. Falta por denunciar lo que está ocurriendo en la Plaza de la Soledad, donde va camino de dos décadas sin una solución, o la zona de La Joya que duerme el sueño de los justos. 

Preocupa que apoyados en este movimiento de concienciación se reivindique otras carencias que en materia de arqueología tiene la ciudad, en una deriva con interrogantes. Es el modelo caduco y cuestionado del Museo Provincial de Huelva, donde la arqueología tiene una ínfima presencia frente a las exposiciones temporales, a pesar de los fondos de su sótano. La vieja reivindicación de ampliar el Museo, que sería más factible, dado que aquí hay una infraestructura de personal consolidada, surge la movilización para reivindicar la sede del Antiguo Banco de España para un Museo Arqueológico, cuando ya tenía otro destino cultural. Se condenará así a la ciudad a perder un proyecto tan ambicioso como un Centro de la Cultura Iberoamericana que es lo que en verdad nos ha puesto en el mundo y nos da una identidad propia. Un centro que conjugaría también como espacio cultural para dinamizar la ciudad, en pleno corazón de ella. 

Los políticos del Ayuntamiento se tiraron a la piscina del populismo y dijeron sí al Museo Arqueológico en la Plaza de las Monjas, frente a un espacio dinámico para la cultura con mayores perspectivas. En la Consejería de Cultura, que tienen más los pies en el suelo, se inclinan por un centro abierto culturalmente. 

Y, mientras tanto, como ya dijimos en otra ocasión, no se hace un replanteamiento del discutido modelo actual del Museo de la Alameda Sundheim. No es solo cuestión de reivindicar más espacio cuando no se usa todo el que tiene en la actualidad para la finalidad para lo que fue creado. 

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Ciudades escondidas bajo tierra

La tecnología propicia el hallazgo de grandes yacimientos arqueológicos ocultos durante muchos siglos lejos de las urbes actuales

Arqueólogos de tres universidades (Suecia, Reino Unido y Grecia) daban a conocer la semana pasada al mundo el hallazgo de una antigua ciudad de la Grecia clásica oculta bajo tierra durante 2.500 años, sobre la colina de Strongilovoúni, en las enormes llanuras de Tesalia, lejos de la prolífica Atenas. El radar de penetración en el subsuelo permitirá avanzar en la prospección del yacimiento sin necesidad de excavar. El avance de la tecnología ha abierto un nuevo escenario y está propiciando nuevos hallazgos. “Ha cambiado totalmente nuestras técnicas de trabajo, les ha dado agilidad, las ha facilitado. Es una revolución, propiciará más descubrimientos”, destaca Josep Maria Palet, investigador del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC).

Uno de los ejemplos más recientes y trascendentes, con repercusión internacional, el hallazgo el pasado verano de colosales ciudades medievales bajo la selva camboyana. El descubrimiento, avalado por la prestigiosa Royal Geographic Society, se fraguó tras el escaneo aéreo con láser de la jungla. “Queda todo por descubrir!”, enfatiza el arqueólogo Joaquín Ruiz de Arbulo, referencia en el estudio de Tarraco.

Uno de los ejemplos más recientes y trascendentes, con repercusión internacional, el hallazgo el pasado verano de colosales ciudades medievales bajo la selva camboyana. El descubrimiento, avalado por la prestigiosa Royal Geographic Society, se fraguó tras el escaneo aéreo con láser de la jungla. “Queda todo por descubrir!”, enfatiza el arqueólogo Joaquín Ruiz de Arbulo, referencia en el estudio de Tarraco.

La lista de grandes hallazgos fraguados en los últimos años con la ayuda de tecnología punta, mucha de origen militar, es larga. La captación y tratamiento de imágenes, con la digitalización y tratamiento informático, está multiplicando las posibilidades de búsqueda. Para detectar nuevos hallazgos se trabaja mucho con imágenes satélite, multiespectrales, que permiten captar estructuras en el subsuelo, imperceptibles al ojo humano y hasta hace poco imposibles de abarcar con las técnicas arqueológicas tradicionales por su gran extensión.

“Es como realizar un escáner bajo tierra, nos ayuda enormemente, sobretodo en este tipo de áreas que la búsqueda arqueológica había catalogado como zonas marginales”, constata Palet. Se está reformulando la investigación, especialmente fuera de las ciudades. “Sobre todo en las zonas de montaña, donde la arqueología se ha dedicado menos y que ahora se están redescubriendo, tienen un patrimonio riquísimo”, corrobora el subdirector del ICAC, con sede en Tarragona, dedicado a la investigación.

Entre el alud de hallazgos, tan sólo unos pocos descubrimientos pasarán a la historia de la arqueología por su verdadera relevancia científica. “Muchas veces no coincide para nada con los que tienen relevancia mediática”, advierte Ruiz de Arbulo, catedrático de la Universitat Rovira i Virgili (URV) e investigador del ICAC. ¿Será la ciudad escondida en el monte Strongilovoúni, en la región de Vlochós, uno de ellos? “En el siglo IV antes de Cristo, durante la expansión de la dinastía macedonia, en la época de Alejandro Magno, había centenares de ciudades”, alerta.

Existen aún multitud de urbes ocultas bajo tierra por conocer, advierten los expertos, y no todas, aunque sean espectaculares por sus dimensiones, serán trascendentes desde un punto de vista arqueológico. “El hallazgo en si mismo no dice nada sin el contexto; no tengo tanto un deseo de descubrir sino de conocer, interpretar y avanzar”, explica Palet, que trabaja como arqueólogo en el Pirineo, en alta montaña, a 2.400 metros de altitud, donde halló un conjunto de hornos de resina de época romana, en una forma antigua de explotación del bosque excepcional en Europa.

La tecnología puede tener también un efecto distorsionador sobre el valor de la arqueología. “Podemos descubrir lo que queramos, pero no es tanto un problema de hallar, sino de aplicar una lógica sobre el patrimonio, para conocerlo y protegerlo; con equilibrio, sin volvernos locos por la fascinación del descubrimiento. Si ahora anuncio que he encontrado una estatua de Julio César en Tarragona no me preguntarán cómo la he encontrado y el porqué de su valor, ésta es la maldición del hallazgo fantástico”, ejemplifica Ruiz.

Detrás de algunas ambiciosas prospecciones arqueológicas existen también intereses económicos y la necesidad de justificar grandes inversiones. La fascinación que produce en la sociedad el hallazgo de enormes vestigios ocultos explica en parte algunos titulares muy mediáticos que sometidos al análisis arqueológico pierden relevancia. Los expertos prefieren esperar a la publicación y posterior debate de la comunidad científica. El tiempo y el análisis sosegado dirán, pues, si el hallazgo de hace unos días en Tesalia merecía tanto revuelo.

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jueves, 29 de diciembre de 2016

Investigaciones revelan nuevo potencial del yacimiento de El Espinar

Las investigaciones realizadas por el arqueólogo Iván Aguilera revelan el potencial de un yacimiento protohistórico en El Espinar (Segovia) en el que, a pesar de la falta de inversión, se han encontrado líneas de muralla, estructuras de la Guerra Civil, cerámica, escoria y cerca de cien de viviendas.
El valor del yacimiento radica, según ha explicado el arqueólogo en una entrevista con la agencia Efe, en una orografía muy anómala debido a la altitud de 1.700 metros, la amplia dispersión de materiales que casi abarca 70 hectáreas y las posibilidades turísticas y económicas que podría generar en el municipio.

"Hay restos desde la Guerra Civil aunque no se descarta que existan hallazgos más antiguos e inéditos que necesitan salir a la luz, no solo por divulgación turística sino porque pueden generar una reorientación económica de la zona", ha asegurado Aguilera.

Asimismo, ha advertido de la ubicación de estos restos en la zona de tránsito entre las dos mesetas, por lo que además de parapetos, puestos de tirador, balística o bases de avituallamiento de la tropa se han encontrado ejemplos de trasterminancia del careo del ganado, apriscos y otras estructuras pastoriles.

Aguilera ha explicado que a pesar de que el término municipal de El Espinar es uno de los más grandes del valle del Duero solo tiene tres yacimientos catalogados, que ha calificado de "meros trámites para tachar expediente en la provincia y terminar la carta arqueológica de forma aleatoria y sin prospecciones sistemáticas".

En este sentido, ha criticado que el único interés del Ayuntamiento de El Espinar desde el punto de vista arqueológico sea el de "generar un cambio de uso a suelo industrial sin visos turísticos ni de protección de un patrimonio, que en muchos casos ya se ha perdido de forma irreversible".

Aguilera ha planteado el proyecto 'Atajo' para fomentar las prospecciones, el estudio y la conservación del yacimiento, así como para establecer un catálogo pormenorizado de los valores y escalonar una serie de rutas que pasen por los diferentes hitos.

A esta zona protohistórica se suman gran cantidad de yacimientos minerometalúrgicos de época romana y de la Edad del Bronce en El Espinar, que según ha indicado, todavía están por salir a la luz.
Por eso, ha insistido en la importancia de "reorientar el PGOU", que se encuentra en periodo de alegaciones hasta el 19 de enero, para indagar, reconstruir la historia y poner en valor restos que podrían datar de la Prehistoria, y que hasta el momento "solo se han mutilado o destruido", ha concluido.
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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Egipto recupera 340 piezas de la época ptolemaica

Algunas de estas piezas son estatuillas de piedra caliza y una cabeza de alabastro de Alejandro Magno.

El Ministerio de Antigüedades de Egipto a través de un comunicado notificó que el país africano recuperó 340 piezas que datan de la época ptolemaica (siglo III a.C.) hurtadas y trasladadas a Jordania para luego ser vendidas por los traficantes.

Estas piezas forman parte de la colección varias monedas de la era ptolemaica, algunas estatuillas de piedra caliza y una cabeza de alabastro de Alejandro Magno.

Los investigadores encontraron las piezas a finales de 2015 escondidas en medio de un cargamento de carbón que viajaba desde el puerto egipcio de Nuweiba al de Aqaba, situado en costa jordana del mar Rojo, según un comunicado del ministerio.

En el año 2015 Egipto y Jordania firmaron un convenio para terminar con el tráfico ilegal de piezas arqueológicas y preservar el patrimonio cultural de ambas naciones.

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Patrimonio Arqueologico pondra en valor las canteras romanas

Además, se realizará una campaña de divulgación y concienciación para que los ciudadanos comprendan el valor de este yacimiento

El concejal del área de Cultura y Patrimonio, Ricardo Segado, ha informado acerca de las nuevas medidas que va a adoptar el Gobierno municipal para la recuperación y conservación de las canteras romanas. De este modo, el Ayuntamiento llevará a cabo la elaboración de un Plan Director para este yacimiento, así como la realización de una campaña de concienciación y divulgación entre los cartageneros para dar a conocer su valor.

En este sentido, el edil ha asegurado que “el Gobierno municipal tiene claro cuál es el valor histórico y patrimonial de las canteras romanas”. Por ello, tal y como se anunció hace unos meses, la Concejalía de Patrimonio Arqueológico va a elaborar la campaña de información y sensibilización, que incluirá a los colegios de primaria y las asociaciones de vecinos, con la intención de hacer extensivo el respeto por este monumental patrimonio. Asimismo, se identificará a los propietarios para tratar con ellos las actuaciones a realizar.

La siguiente medida, según ha informado Segado, será la realización del Plan Director, que incluya todas las actuaciones a determinar y a llevar a cabo en los próximos años “con el fin de que todos los cartageneros puedan disfrutar de las canteras romanas en todo su esplendor”.

VISITA AL YACIMIENTO DE LAS CANTERAS ROMANAS

Con la intención de conocer de primera mano el estado de las canteras romanas, declarado como Bien de Interés Cultural con categoría de Sitio Histórico en el año 1993, Ricardo Segado, junto a la coordinadora municipal de Patrimonio Histórico y Arqueológico, Mari Carmen Berrocal, ha visitado el yacimiento.

Durante el recorrido, en el que también han participado el arqueólogo municipal, Miguel Martín, y la responsable del Departamento Didáctico del Museo Arqueológico Municipal, Luisa Saura, han reconocido los diferentes sectores de las canteras, comprobando su estado actual.
Tras la visita, Berrocal ha indicado que se están estudiando por parte de la coordinación municipal de 
arqueología las primeras actuaciones de limpieza y acondicionamiento del yacimiento con la intención de hacer un recorrido que permita visualizar las principales características del mismo.

Para má información: 

http://www.murcia.com/cartagena/noticias/2016/12/23-patrimonio-arqueologico-pondra-en-valor-las-canteras-romanas.asp

martes, 27 de diciembre de 2016

Los primeros vegetales cultivados por la humanidad

El equipo de la arqueobotánica Amaia Arranz Otaegui, antes en la Universidad del País Vasco en España y ahora en la Universidad de Copenhague en Dinamarca, estudió las evidencias arqueobotánicas disponibles de yacimientos del Neolítico Precerámico en el sudoeste de Asia,  y ella y sus colegas han llegado a interesantes conclusiones.

Un estudio muestra que en el sudoeste de Asia el proceso de cultivo y domesticación (adaptación a la agricultura) de los principales cereales sucedió en diferentes épocas. El análisis de restos de plantas procedentes de yacimientos arqueológicos con antigüedades de entre 11.600 y 10.700 años aproximadamente sugiere que en lugares como Turquía, Irán e Irak, las legumbres, la fruta y los frutos secos dominaban la dieta, mientras que los cereales eran los tipos de plantas más consumidos en Jordania, Siria, Palestina e Israel. Esto significa que las estrategias de subsistencia basadas en alimentos vegetales fueron durante el neolítico regionalmente diversas y que los cereales no eran alimentos básicos en todas las regiones.

El equipo de la arqueobotánica Amaia Arranz Otaegui, antes en la Universidad del País Vasco en España y ahora en la Universidad de Copenhague en Dinamarca, estudió las evidencias arqueobotánicas disponibles de yacimientos del Neolítico Precerámico en el sudoeste de Asia, con antigüedades de entre 11.600 y 10.700 años aproximadamente, y ella y sus colegas han llegado a la conclusión de que la importancia que se le ha dado a la incidencia de los cereales como el trigo y la cebada en los inicios de la agricultura necesita ser reevaluada ya que otras plantas como las legumbres (por ejemplo, lentejas, judías y guisantes) también desempeñaron un papel crucial durante este período de tiempo, en particular en el sector oriental de la zona conocida como la Media Luna de las Tierras Fértiles, incluyendo por ejemplo Irán, Irak y el sudeste de Turquía.

Y no solo las comunidades neolíticas de varias regiones de todo el sudoeste de Asia explotaron diferentes tipos de plantas, sin depender exclusivamente de los cereales, sino que las pruebas también sugieren que las distintas estrategias de explotación pudieron contribuir a la aparición de importantes disimilitudes cronológicas durante el surgimiento de especies morfológicamente adaptadas para el cultivo agrícola (domesticadas).

Los resultados de la nueva investigación indican que en la zona hoy ocupada por Jordania, Israel, Palestina y sur de Siria, los cereales eran mayoritarios durante el Neolítico A Precerámico (Ppna, por sus siglas en inglés, el citado periodo de hace entre 11.600 y 10.700 años), y que los cereales domesticados, que acabaron siendo los puntales de la agricultura, aparecieron hace entre 10.700 y 10.200 años. Pero en el sector oriental de la Media Luna de las Tierras Fértiles, donde los cereales no fueron habitualmente explotados durante el Ppna, los cereales domesticados aparecieron aproximadamente entre 400 y 1.000 años más tarde.
En la investigación también han trabajado especialistas de la Institución Milà y Fontanals de Cataluña en España, el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria en España, y el University College de Londres en el Reino Unido.

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El Museo Arqueológico expone por primera vez las monedas romanas halladas en abril en Tomares

La muestra narra la historia del tesoro, desde su descubrimiento hasta su presente y la línea de trabajo del proyecto de investigación en curso

La viceconsejera de Cultura, Marta Alonso, ha inaugurado este miércoles en el Museo Arqueológico de Sevilla la exposición temporal 'Descubriendo el tesoro de Tomares', que mostrará por primera vez al público las monedas halladas en abril en esta localidad sevillana, uno de los hallazgos más importantes realizados en la provincia, el mayor conjunto de monedas romanas descubierto en España y uno de los mayores del mundo. La exposición podrá verse hasta el 10 de septiembre de 2017 en la sala de exposiciones temporales del Museo.

La exposición narra en diferentes unidades expositivas la historia contemporánea del tesoro, su descubrimiento y las líneas de trabajo del proyecto de investigación en curso. En ella, podremos ver 23 monedas ya intervenidas, limpias y estabilizadas, en las que se identifican los distintos emperadores bajo cuyo mandato se produjeron las monedas y los distintos reversos hasta ahora identificados. Además, y sólo durante el periodo navideño, se mostrarán cuatro de las nueve ánforas selladas, que en enero serán retiradas para su estudio y conservación.

En un comunicado, el departamento que dirige Rosa Aguilar ha indicado que desde que se produjo el hallazgo el pasado 27 de abril, la Consejería de Cultura, responsable de la gestión del Museo Arqueológico de Sevilla, se comprometió con la investigación y divulgación de este tesoro. Además, la consejera, Rosa Aguilar, anunció entonces públicamente que se organizaría una muestra para que la ciudadanía pudiera disfrutar de este extraordinario conjunto monetario, compuesto por 19 ánforas romanas que contienen más de 50.000 monedas del siglo IV después de Cristo principalmente, de las que se han contabilizado un total de 22.470. El resto permanece en el interior de nueve de las ánforas que han servido de contenedores del conjunto monetal.

LA MUESTRA

Así, en la primera unidad expositiva de la muestra se narra cómo fue el hallazgo, cómo se protegió y cómo se trasladó el tesoro hasta su destino, el Museo Arqueológico, donde se custodia desde entonces, protegido y conservado de manera científica y segura. El conjunto ingresado se componía de siete sacos con monedas pertenecientes a ocho ánforas; nueve ánforas cerámicas completas, cuyo contenido previsiblemente son monedas; dos ánforas cerámicas semifragmentadas; y varios fragmentos anfóricos y otros materiales cerámicos.

A continuación, se describe el tesoro, sus elementos, cronología y características. Es en esta unidad donde los visitantes podrán contemplar muy de cerca algunas de las monedas. Varias están ya limpias y restauradas y otras se presentan tal y como aparecieron bajo tierra. De esta manera, el público podrá contemplar el tesoro tal y como se descubrió y tal y como queda tras el proceso de intervención científica. También en esta parte de la exposición se podrán observar de cerca las primeras ánforas, entre ellas la más fotografiada por los medios de comunicación de todo el mundo, aquella que aparece abierta, mostrando al mundo el tesoro de su interior.

La tercera parte de la muestra intentará responder a algunas preguntas sobre el origen del hallazgo, su entorno y ubicación, y las razones por las que estaba allí. A pesar de que esta línea de investigación está todavía en un estadio muy inicial, ya se conocen algunos datos sobre su contexto, gracias a una primera excavación arqueológica que ya se ha desarrollado sobre el terreno.

El público también podrá comprobar el impacto que tuvo la noticia del descubrimiento en todo el mundo. En todo tipo de medios, tanto en papel como digitales, en los medios de comunicación convencionales y en las redes sociales, la noticia recorrió los cinco continentes, literalmente, como podrán ver los visitantes en el audiovisual que recoge noticias de una treintena de países.

La exposición concluye con una unidad dedicada al presente y futuro del tesoro, al proyecto de investigación que está en curso, los trabajos que ya se han realizado y se están realizando, y toda la labor que queda pendiente. Un inmenso trabajo científico de investigación, así como de divulgación, que se quiere compartir con la ciudadanía, destinataria última de todo este esfuerzo. En esta parte se podrán ver también, en primicia, otras cuatro ánforas, todas ellas selladas, que encierran todavía todos sus misterios. Sobre todo una de ellas, la única que es diferente al resto y cuyo contenido es un enigma.

Por último, se propone a modo de conclusión abierta, una mesa con reproducciones de noticias y resultados de la investigación en curso, con fotografías y diversos materiales de divulgación.

El Museo Arqueológico de Sevilla, que ha dedicado un esfuerzo importante al acondicionamiento y salvaguarda del conjunto, desarrollará un papel activo en materia de investigación liderando un proyecto pionero de repercusión internacional e incorporando estrategias y alianzas con las instituciones responsables de la producción del conocimiento andaluz, universidades y centros de investigación.

OBJETIVO

Con esta exposición, la Consejería de Cultura, a través del Museo Arqueológico de Sevilla, quiere compartir con sus visitantes el compromiso con el futuro del tesoro, el inmenso trabajo que queda pendiente para revelar todos sus interrogantes y transmitir todo ese conocimiento a la ciudadanía haciéndoles partícipes de todo el proceso. 

Y es que desde el momento del descubrimiento, que tuvo un extraordinario alcance mediático a nivel mundial, el personal del Museo no ha dejado de trabajar, primero en las tareas de limpieza, análisis y catalogación de las monedas, y después en la organización de esta exposición y en el diseño de un plan de investigación para el conjunto monetario, de origen romano.

Gracias a esta muestra, el público podrá acercarse por primera vez al tesoro, un nuevo elemento del patrimonio cultural de Tomares, de Sevilla y de Andalucía, y podrá descubrir de primera mano muchos de sus secretos.

El hallazgo se produjo el 27 de abril de 2016, cuando unos operarios que trabajaban en el parque metropolitano del Olivar del Zaudín, en el municipio de Tomares (Sevilla) descubrieron por azar un increíble conjunto de ánforas romanas llenas de monedas, en total más de 500 kilos, de valor y precio incalculables.
 
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Un muro descubierto en Qubbet el-Hawa podría revelar nuevas tumbas faraónicas

Los arqueólogos creen que se trata de un muro de contención que sirvió para estabilizar la ladera de la colina y una serie de tumbas inferiores desconocidas

Un nuevo hallazgo en Egipto, esta vez en Qubbet el-Hawa y, en esta ocasión, no ha sido realizado por la célebre misión española de la Universidad de Jaén. Los arqueólogos de la Universidad de Birmingham, dirigidos por Martin Bommas, han excavado un muro imponente o, mejor dicho, una parte de un muro... que se extiende bajo la arena de color marrón dorado y que podría ser el presagio de un hallazgo importante. La Universidad de Birmingham explica hoy en un comunicado que "podría ser una prueba convincente de nuevas tumbas faraónicas en Qubbet el-Hawa, en Asuán". Carl Graves, integrante del proyecto, dice que "los hallazgos están alterando drásticamente nuestro conocimiento sobre el paisaje funerario de esta zona durante el Reino Antiguo y el Primer Período Intermedio, entre el 2278 y el 2184 a.C. No creo que nadie sepa todavía a quién pertenecieron estas tumbas".

¿Por qué se sospecha que el muro, de dos metros de altura, podría estar relacionado con una o varias tumbas faraónicas? Los arqueólogos creen que el muro podría ser el soporte arquitectónico de unas tumbas, ya conocidas, situadas en la terraza superior de la colina, entre ellas la de Harkhuf, descubierta hace más de cien años por Ernesto Schiaparelli, y la de Heqaib, nomarca de la sexta dinastía. Ambos fueron gobernadores de la isla Elefantina durante el Imperio Antiguo de Egipto. El muro de contención sirvió para estabilizar la ladera de la colina y supuestamente una serie de tumbas inferiores, accesibles a través de una calzada que conducía a la segunda terraza. Algunos de los fragmentos de cerámica introducidos en el mortero son típicos del reinado de Pepy II, de la VI dinastía. Sólo es cuestión de tiempo que aparezcan nuevas tumbas en este importante cementerio de Qubbet el-Hawa.

Para más información:

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/muro-descubierto-qubbet-el-hawa-podria-revelar-nuevas-tumbas-faraonicas_10981

lunes, 26 de diciembre de 2016

La Universidad de Alicante, al frente de la historia de una fragata otomana

Reconstruir la historia es uno de los procesos más bonitos que puede ofrecer la arqueología. En este caso, la protagonista es una española, Berta Mª Lledó, quien lidera un proyecto de arqueología subacuática sobre una fragata otomana. Lo mejor de todo: se hundió en Japón a finales del siglo XIX.


La tesis, que recibe el nombre de “La Fragata Ertugrul: Un pecio Otomano en Japón. Documentos, materiales, exposición y memoria”, ha contado con el apoyo de la Universidad de Alicante, así como la colaboración de un equipo internacional de investigadores del INA (Instituto de Arqueología Náutica).

“El trabajo realizado por Berta Lledó traza un análisis integral del naufragio y sus restos como un testimonio de la historia contemporánea pero también como un ejemplo singular de la construcción de una memoria común que ha construido un lazo de amistad y de colaboración entre las dos naciones con exposiciones, memoriales y divulgación histórica. Constituye un ejemplo de la investigación internacional y puntera en arqueología reciente de la Universidad de Alicante”, apuntó Sonia Gutiérrez, catedrática de Arqueología y directora del INAPH-Instituto de investigación en Arqueología y Patrimonio histórico de la Universidad de Alicante.

Historia del navío

Todo indica que la fragata Ertugrul tenía como motivo un viaje diplomático realizado en 1890, para entablar una cordial relación entre el imperio otomano y el Japón Meiji. Esta pertenecía a la marina Otomana bajo el Sultán Abdul Hamid II y fue construida en Estambul en 1858, con una estructura combinada de madera y hierro y tres palos, a la que se dotó de un motor de vapor en 1864 en Portsmouth (Inglaterra).

El 14 de julio de 1889 marchó hacia Japón, con la desgracia de hundirse en el país el 16 de septiembre de 1890, es decir, sólo dos días después de iniciar su regreso. De sus 609 tripulantes sólo pudieron salvarse 69. Aunque el gobierno japonés realizó un rescate, una gran cantidad de materiales decorativos y personales quedaron a 15 metros de profundidad en las rocas Funagora.

El proyecto arqueológico incluye trabajos de prospección en 2007 y excavaciones entre 2008-2010 y 2015, que han recuperado, catalogado y fotografiado más de 8.000 piezas, tanto en el Ertugrul Research Center (ERC) en Kushimoto (Japón), como en el Laboratorio de Conservación de Nixon Griffis, situado en el centro de investigación del INA en Bodrum (Turquía) y especializado en materiales provenientes de yacimientos marinos.

Para más información: 

domingo, 25 de diciembre de 2016

El Ministerio de Cultura estudiará que la Lex Flavia venga al Museo de Málaga

La diputada popular Carolina España asegura que Méndez de Vigo «se ha comprometido a trabajar» en esa línea

«Ya hemos llegado hasta aquí, ahora hay que empezar», se oyó decir en la inauguración del Museo de Málaga a uno de sus invitados en el imponente patio de columnas. Una reflexión que estos días cobra especial sentido. Porque si bien es cierto que la Aduana ha sido una conquista para Málaga, no lo es menos que un paseo por su sección de Arqueología pone de relieve una de las grandes ausencias en la ciudad: la Lex Flavia Malacitana no está en sus salas. Con el Museo de Málaga ya celebrado a bombo y platillo, toca volver a la reivindicación. Con una diferencia: esta no se desarrolla en las calles, sino en los partidos políticos. 

La diputada nacional por el PP de Málaga, Carolina España, anunció ayer que el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, estudiará la posibilidad de que la Lex Flavia Malacitana sea trasladada al recién inaugurado Museo de Málaga. Sus declaraciones se producen dos días después de que, como publicó este periódico, el PSOE presentara junto al Colegio de Abogados una proposición no de ley en el Congreso para que la pieza se exponga en la Aduana. 

«Le comuniqué al ministro esta posibilidad, ya formulada anteriormente por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, y se ha comprometido a trabajar en esa dirección», declaró la diputada nacional, que consideró una «excelente noticia para la ciudad» contar en su museo con estas históricas tablas de bronce vinculadas al origen de Málaga. 

La Lex Flavia representa, en esencia, la carta de fundación de la ciudad. La pieza formó parte de la Colección Loringiana, origen de la sección de Arqueología del Museo de Málaga; sin embargo, permanece en el Museo Arqueológico Nacional desde que Jorge Loring vendió ese conjunto al Estado poco antes de morir en 1897. 

«Que dialogue más» 

Carolina España celebró que el PSOE se una a esta iniciativa con una proposición no de ley, pero criticó sin ambages las formas con un mensaje dirigido al diputado socialista Miguel Ángel Heredia: «Que en vez de hacerse la foto dialogue más con sus compañeros de Málaga para aunar fuerzas en cuestiones de interés general para los malagueños». La diputada popular reconoció que le hubiera gustado que Heredia le hubiera llamado con anterioridad para plantearle esta propuesta, «teniendo en cuenta que De la Torre y Bendodo ya habían expresado también su voluntad política de que estas piezas de bronce vinieran a Málaga», apostilla la nota de prensa enviada por el PP. «Lo único es que entonces no habría podido hacerse la foto», lamentó España. 

Cuando esto se consiga, advirtió, «no será un éxito ni del PP ni del PSOE, sino de la ciudad y de todos los malagueños». Esperemos que esta vez no haya que esperar 20 años para celebrarlo.

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sábado, 24 de diciembre de 2016

Nuevas tumbas faraónicas podrían ser descubiertas en Egipto

Un muro de contención, que se cree que se construyó para proteger a unas tumbas del Imperio Antiguo de Egipto, está siendo investigado por un grupo de arqueólogos británicos

En Qubbet el-Hawa -también conocido como el Valle de los Príncipes-, Egipto, arqueólogos de la Universidad de Birmingham han descubierto un muro que podría presagiar el hallazgo de tumbas faraónicas.

La Universidad de Birmingham explicó en un comunicado que esta "podría ser una prueba convincente de nuevas tumbas faraónicas en Qubbet el-Hawa, en Asuán".

Se cree que el muro descubierto estaba destinado a proteger tumbas, que podrían incluir las de Harkhuf y Heqaib, gobernadores de la isla Elefantina durante el Imperio Antiguo de Egipto.

Según Carl Graves, integrante del proyecto, "los hallazgos están alterando drásticamente nuestro conocimiento sobre el paisaje funerario de esta zona  durante el Imperio Antiguo y el Primer Período Intermedio de Egipto, entre el 2278 y el 2184 a.C.".

Según los arqueólogos detrás de este proyecto, el muro de contención habría servido para estabilizar la ladera de una colina que supuestamente acogería una serie de tumbas en su seno.

Nasr Salama, Director General de las Antigüedades de Asuán y Nubia, describió al descubrimiento como 'impresionante' expresando que "ahora es sólo cuestión de tiempo hasta que se descubran nuevas tumbas dentro de esta importante necrópolis". 

Para mád información: 

El Gobierno adjudica las obras para la reapertura del Museo Arqueológico

Después de seis años de espera, protestas y movilizaciones, la reapertura del Museo Arqueológico está más cerca de ser realidad. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte anunció ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOP) la adjudicación de las obras que le correspondían tras el acuerdo institucional firmado con la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada en 2014 a la empresa Damarim S. L. por un importe total de 175.723 euros. Se trata sin duda de una gran noticia que ha corrido como la espuma en el grupo de Facebook por la reapertura del Museo Arqueológico que un sábado de cada mes se reúne a las puertas de la Casa de Castril para exigir al Ministerio de Cultura que acometa estas obras y a la Junta que presione para abrir este espacio cuanto antes tras seis años cerrado a cal y canto. 

En concreto las obras previstas en esta actuación se corresponden con la reforma de las instalaciones y el acondicionamiento del vestíbulo y la planta baja de la Casa de Castril actual sede del Museo Arqueológico y Etnológico. 

El anuncio de la contratación de las obras pone fin a dos años de bloqueo. El Ministerio de Cultura anunció en 2014 una partida de 200.000 euros para intervenir en el museo cerrado en 2010 por los problemas arquitectónicos y estructurales que presenta el edificio de forma que el espacio, supuestamente, abriría ese mismo año de forma parcial. Sin embargo, esta esperada apertura nunca llegó a producirse. Mientras tanto, la Junta de Andalucía sí hizo sus deberes. El año pasado la administración autonómica destinó una partida de 168.000 euros para acondicionar el zaguán del inmueble, tres salas así como la mejora de la accesibilidad al edificio de cara a su apertura parcial. Además, a la espera de que el Ministerio hiciese su parte, el delegado de Cultura de la Junta de Andalucía, la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, María Leyva y el director del Museo Arqueológico, Isidro Toro, presentaron el pasado mes una iniciativa pionera para enseñar a granadinos y visitantes las piezas del museo en distintos espacios de la ciudad para que no queden relegados al olvido hasta que se produzca la reapertura. 

En concreto, el lugar elegido para realizar la muestra es el Cuarto Real de Santo Domingo que contará cada mes con una pieza nueva procedente de la Casa de Castril que es presentada por expertos en la materia con una periodicidad mensual. Cabe destacar que la primera pieza expuesta en el Cuarto Real de Santo Domingo es el frontal de Neandertal de la Cueva de la Carigüela de Píñar que fue presentado el pasado sábado por Juan Manuel Jiménez Arenas, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR. 

El ciclo proseguirá en 2017, de hecho del 14 de enero al 8 de febrero podrán verselas sandalias de esparto de la cueva de los Murciélagos de Albuñol, los vidrios griegos de la calle Zacatín o las Monedas de Florentia Iliberritana. No obstante, muy pronto los granadinos y visitantes podrán ver las piezas en su sitio. La noticia de la adjudicación de las obras supone una esperanza para la reapertura de un edificio histórico que alberga uno de los escasos museos de la ciudad
 
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viernes, 23 de diciembre de 2016

Arqueología en Valdemoro, la historia enterrada

Los restos revelan más de 4000 años de actividad en el municipio

A lo largo de este más de año y medio, el equipo de La revista de Valdemoro hemos mostrado la voluntad de hacer llegar a los vecinos la historia que envuelve a nuestro municipio. En esta ocasión, y con motivo de la celebración el pasado mes de noviembre de la conferencia «La arqueología de Valdemoro, presentación y estudio de la ermita de Santiago», nos remontaremos a los comienzos en los que se sembró el germen de una actividad que hoy, más de 4000 años después, aún continúa.

Para realizar este viaje en el tiempo nos ayudaremos de la imprescindible aportación del arqueólogo y empresario Juan Sanguino Vázquez. Su estudio de arqueología está especializado en la realización de informes del patrimonio arqueológico para la ejecución de obras tanto públicas como privadas. Gracias a su actividad, Juan y su equipo han tenido la oportunidad de aproximarse al patrimonio arqueológico de Valdemoro, ciudad de la que, a pesar de tener un muy bajo porcentaje excavado, ya se conocen bastantes datos sobre la vida que aquí se desarrolló.

Los yacimientos de Valdemoro se encuentran en la zona sureste del término municipal y comienzan a estudiarse con la intención de desarrollar el sector industrial perteneciente al polígono Valmor. Conscientes de la presencia de restos arqueológicos en la zona, como indicaba la cartografía, Juan Sanguino y su equipo realizaron en 2006-2007 una campaña de sondeos mecánicos en los que se detectaron tres zonas reseñables: la ermita de Santiago, la Calderona y una última próxima al campo de tiro.

Quince siglos de historia enterrada

Por su orografía, Valdemoro se encuentra ubicado en una zona elevada respecto al yacimiento. Fruto de este desnivel, el municipio se ha caracterizado tradicionalmente por un conjunto de arroyos, en la actualidad calles, que atraviesan la localidad y confluyen en la zona baja, ocupada en su mayoría por el parque Bolitas del Airón.

Esta llanura se encuentra divida por un conjunto de cerros que establecen dos zonas diferencias: la zona del arroyo de la Cañada y la zona de El Espartal. Ambas poseen restos abundantes de asentamientos asociados a un poblamiento prehistórico de época calcolítica. 2000 años antes de Cristo, la zona ya estaba habitada y el principal motivo era su importancia como vía de comunicación.

El arroyo de la Cañada está asociado también como una vía de comunicación principal que ya en época de los romanos era denominada la vía veinticuatro del itinerario de Antonino. Centenares de años más tarde, la misma zona estaría ligada a la tradicional ruta real que cursaban ya en época de los Austrias para viajar desde Toledo a Madrid.

Durante los 4000 años de vida en esta zona tan concreta de nuestro municipio se pueden identificar tres grandes épocas, en las que la actividad llegó, incluso, a ser mayor que la que hubiera en lo que hoy conocemos como núcleo urbano. Estas tres grandes épocas fueron el Calcolítico, la Época Romana y la Época Visigoda.

Época prehistórica

La época calcolítica se remonta en torno al 2000 a. C., época en la que la cerámica posee una gran importancia. Es por todos conocidos el hallazgo del vaso campaniforme en el término municipal vecino de Ciempozuelos. Este periodo se caracteriza por dos estilos de vaso campaniforme: el marítimo —característico de la zona Atlántica— y el de interior de la meseta. De este último estilo es el vaso encontrado en Ciempozuelos. También de este tiempo datan una necrópolis y numerosos yacimientos. En esta etapa, y hasta la llegada de los romanos, la ocupación se caracterizaba por una producción ganadera y agrícola que se nutría del arroyo.

Durante la Edad de Bronce se continúa el hábitat y ya en la Edad de Hierro, los carpetanos —pueblos indígenas de la zona— no dejan importantes restos de actividad. Normalmente, estos pueblos se ubicaban en una zona alta, denominada ópida. Se trataba de una especie de cerro amurallado que tenía una función claramente defensiva. Por las características de la zona se cree que esta ópida fue la actual Titulcia

Época romana

De los tres periodos establecidos quizás fue el de mayor auge de la zona. El principal motivo tiene que ver una vez más con su relevancia como zona de paso y vía de comunicación romana. Gracias a este hecho, en el área del arroyo de la Cañada se instauró un vicus romano.

Un vicus es un conjunto agropecuario en el que viven varias familias y en torno al cual se aglutinan una serie de servicios: artesanos, ganaderos y agrícolas. Ubicado en lo que hoy conocemos como ermita de Santiago, el vicus de Valdemoro fue uno de los más importantes de la zona y mantuvo su hábitat hasta época muy tardía (siglo V o VI), ya en época visigoda. En la actualidad se trata del yacimiento más importante de esa época en la Comunidad de Madrid, debido a su excepcionalidad y estado de conservación.

Una vez más, podemos pensar que su prolongación estuvo motivada por la importancia de nuestra vecina Titulcia, antiguo mansio. Los mansio eran áreas de servicio ubicadas a un día de viaje y donde los viajantes paraban a descansar. En torno a estas áreas se aglutinaban construcciones y viviendas de gente que vivía de atender a los viajeros.

En este periodo se establece una economía productiva como tal en la que encontramos infraestructura asociada a la producción de vino y aceites, así como hornos para el ejercicio de la alfarería y cerámica. Es muy probable que los primeros olivares que existiesen en Valdemoro daten de este tiempo

Época visigoda y musulmana

Con la llegada de los visigodos a la península, la producción se continúa con menos organización. Con la caída del imperio romano la situación toma un matiz anárquico y esto se refleja en la producción cerámica; las piezas dejan de tener un patrón único y nos encontramos con restos cerámicos que denotan una producción artesanal descentralizada y de menor calidad.

Con la llegada de los musulmanes, los hispanos-romanos que hasta entonces convivían con los visigodos abandonan la zona hacia el norte en busca de refugio en los castillos cristianos. Una vez finalizada la Reconquista y asentadas las fronteras, los reinos cristianos realizan una repoblación de las zonas.

Punto de encuentro entre pasado y futuro

Una de las preguntas que asaltan a cualquier valdemoreño interesado en este tema es cuál va a ser el futuro de este conjunto de yacimientos. Como ya adelantábamos al comienzo del reportaje, la zona es objeto de una ampliación urbanística del polígono industrial Valmor. Es aquí donde surge una paradójica relación entre urbanismo y conservación.

El urbanismo puede ser un factor que ponga en riesgo la integridad de los restos; la escueta información que se tiene sobre el terreno hace pensar que una parte de los restos arqueológicos del municipio ha desaparecido fruto de la actividad urbanística y de su proximidad con el núcleo urbano que hoy conocemos. Por el contrario, debemos reconocer que toda la información que tenemos acerca de estos yacimientos proviene de la excavación y estudio privados, que tienen como objetivo la valoración de la zona para una posterior construcción.

Hasta el momento tan solo manejamos los datos que nos ha arrojado la excavación de entre un 5 % y 10 % de la superficie total, en cuanto al yacimiento de la ermita de Santiago se refiere. Una tasa tan baja de excavación nos hace pensar que aún queda mucho por descubrir de esta zona y que esa labor será tarea de futuros arqueólogos.  Mientras que ese día llega, la ciudadanía, y en concreto las instituciones políticas y administrativas, deben ser los órganos que garanticen la integridad de los yacimientos y la conservación del paisaje con el fin de armonizar la actividad de nuestros días con el entorno en el que se han desarrollado más de catorce siglos de historia continuada
 
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http://www.larevistadevaldemoro.com/arqueologia-en-valdemoro-la-historia-enterrada/

jueves, 22 de diciembre de 2016

Tras la huella de los dinosaurios

Las comarcas de Els Ports y Alto Palancia cuentan con una gran selección de joyas paleontológicas que componen un atractivo e interesante paisaje por descubrir y que cada año atrae a más visitantes.

El subsuelo de la provincia de Castellón cuenta con una gran selección de joyas paleontológicas que componen un atractivo e interesante paisaje por descubrir y que cada año atrae a más aficionados al mundo de la paleontología.

Dentro del amplio espectro constituido por evidencias fósiles de seres pretéritos, los yacimientos con icnitas (huellas) de dinosaurio constituyen un bien natural de valor excepcional, por ser testimonio único de la existencia y modo de vida de seres hoy en día extinguidos. En la provincia dos son las comarcas que destacan: Els Ports y el Alto Palancia.
Des esta forma, en localidades como Vallibona, Cinctorres, Portell, Olocau del Rey, la Todolella o Morella han sido encontrados abundantes tesoros fósiles que incluyen restos de dinosaurios como el iguanodón, de costumbres ramoneadoras, o el imponente megalosaurus, un carnívoro de 9 metros que corría en pos de sus víctimas sobre sus potentes patas posteriores. Aunque el rey de las bestias en la zona fue, sin duda, una forma cercana al lagarto tiburón blanco o carcharodontosaurus, que se asemejaba al conocido tyrannosaurus rex.

En la comarca de Els Ports existen en la actualidad más de 60 yacimientos inventariados que han aportado unos 7.000 fósiles, principalmente de dinosaurios.

Más zonas

Por su lado, localidades del Alto Palancia como Viver, El Toro o Bejís son claros ejemplos del patrimonio paleontológico tan espectacular y abundante que cuenta la provincia. Precisamente en los yacimientos de la Badina (Bejís) hace apenas dos años hallaron huellas tanto de reptiles lepidosauiros como de grandes carnívoros crurotarsos y chirotherium que los estudios científicos los cifraron en unos 245 millones de años de antigüedad. 

Enclaves de gran belleza

Finalmente, cabe destacar que el rico patrimonio paleontológico se combina en las rutas de los dinosaurios de la provincia con la admiración de paisajes naturales de gran belleza y con la visita a localidades con encanto como Morella, Cinctorres o Segorbe, donde se puede disfrutar de la gastronomía local y de múltiples actividades propias del turismo rural que existen en la zona
 
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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Un ataúd egipcio con un colorido deslumbrante sale a la luz en Lúxor

La misión hispano-egipcia dirigida por Myriam Seco ha descubierto el ataúd intacto de Amón Renef, quien ostentaba el título de "Sirviente de la Casa Real"

 Un ataúd de comienzos del Tercer Período Intermedio (del siglo XI o X a.C.), con un cartonaje de un colorido deslumbrante, ha sido descubierto junto a un muro exterior del templo de Millones de Años de Tutmosis III en Lúxor, según informó ayer el Ministerio de Antigüedades de Egipto. El hallazgo ha sido realizado durante la novena campaña de la misión hispano-egipcia dirigida por Myriam Seco, que ha podido identificar a la momia gracias al óptimo estado del cartonaje.

Un sarcófago de madera muy deteriorado ha protegido la reliquia durante unos 3.000 años. El ataúd antropomorfo, decorado con los símbolos inmortales del Antiguo Egipto, entre ellos las diosas Isis y Neftis con las alas desplegadas, encierra la momia de Amenrenef o Amón Renef, que ostentaba el título de "Sirviente de la Casa Real". En breve se realizará un estudio en profundidad del cartonaje, que aportará más información sobre este funcionario de alto rango.

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Saturnalia: La Navidad romana

La festividad con la que los romanos celebraban el solsticio de inivierno era tiempo de paz, loterías y amigos invisibles

  La Saturnalia, la festividad con la que los romanos celebraban el solsticio de invierno, representaba para ellos un tiempo de paz, en el que las familias se reunían en torno a una mesa, jugaban a la lotería o incluso intercambiaban regalos de forma parecida a lo que hoy conocemos como el amigo invisible.

La investigadora y conservadora del Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) de Mérida, Pilar Caldera, sostiene que las manifestaciones paganas de aquella fiesta están cada día más presentes en las navidades actuales, mientras que hace unos 50 años la Navidad, sobre todo en países como España, se ceñía mucho más a las celebraciones religiosas.

La Saturnalia en el Imperio Romano tenía lugar originariamente el 17 de diciembre, pero la fiesta, dedicada a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas, "enraizó tanto en el pueblo", que pasó a celebrarse durante una semana, del 17 al 23 de diciembre.
Se trataba, según Caldera, de una festividad "asociada a la celebración de lo que los romanos llamaban los días angostos, los menos luminosos y más cortos del año" y también "relacionada con el ciclo agrario, pues es cuando la simiente ya está en los campos, protegida por la tierra y a la espera de la vuelta de la primavera".

En Saturnalia "no se podía juzgar ni ejecutar a nadie, se paraba la guerra, no había escuela y se producían una serie de manifestaciones públicas y privadas" para recordar a Saturno como un dios bueno que propició la paz y la bondad entre los hombres.
Para la investigadora emeritense, el espíritu y los rituales privados de esta fiesta "recuerdan mucho a nuestras navidades", pues las familias y amigos se reunían por las noches en un gran banquete en el que no faltaban las exquisiteces del momento, como los asados, la calabaza de Alejandrina, el pastel de aceituna y los dulces hechos a base de frutas y miel.

Además decoraban sus casas para la ocasión, encendían velas y antorchas y adornaban los árboles que tenían en huertos y jardines con figuras de soles, estrellas y lunas, así como con bolas de lana que "simbolizaban la bondad y los frutos del campo".

Para Pilar Caldera, sin embargo, aunque existe mucha similitud con nuestro actual árbol de Navidad, no puede asegurarse que esta tradición venga de Roma, ya que tal y como se conoce ahora arranca en el siglo XVI y XVII en el centro y el norte de Europa.

La investigadora sostiene también que la Saturnalia romana debe considerase como una simbiosis entre nuestra Navidad y los carnavales, ya que, por ejemplo, en el banquete privado "se sentaban los esclavos a la mesa y los amos eran quienes les servían", en una "inmersión social" que mantiene "el mismo principio que el carnaval de los locos medieval".

Entre los esclavos se elegía al "rex saturnalicus", que era quien encontraba un haba en la comida y cuyas órdenes debían obedecerse, al igual que ocurre actualmente con la tradición del Roscón de Reyes. 

Para  más información: 

http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2014/12/26/saturnalia-tiempo-paz-loterias-amigos/1156087.html

Asimismo, en la celebración privada, se intercambian regalos, unas pequeñas figuritas de barro que simbolizaban los buenos deseos y que se entregaban unos a otros de forma sorpresiva, lo que recuerda lo que ahora conocemos como el amigo invisible.
Además de la Saturnalia, los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta en honor del dios Mitra, cuya religión también estaba muy arraigada en el sentir de Roma y que suponía asimismo festejar el solsticio de invierno.
Por ello, la primera iglesia cristiana sitúa el nacimiento de Jesucristo en esta fecha, aunque se sabe que nació en torno al mes de abril, para hacerle "heredero de toda esa amplísima tradición de siglos" que relaciona a la divinidad con ese "tiempo mágico" en el que los hombres saben que la simiente ya bajo tierra renacerá en la primavera, "lo que lleva implícito el concepto de inmortalidad, de renovación del tiempo y de la vida".

martes, 20 de diciembre de 2016

Descubren 56 estructuras arqueológicas del final de la Edad del Bronce y De Hierro en Sabadell

Una expedición arqueológica en el sector de Can Roqueta - Can Revella, en Sabadell --en la c

Asimismo, hay documentación de un conjunto de estructuras adscritas al inicio de la edad del bronce y de dos entierros de los siglos VII y VIII, según ha informado el Ayuntamiento este jueves en un comunicado.

En el hallazgo predominan los vasos de cerámica de formas y dimensiones diversas que se usaban para almacenar, así como partes de cabañas, techos y estanterías, entre otros elementos, que serán analizados algunos de ellos en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

La excavación, dirigida por las arqueólogas Noemí Terrats y Almudena Garcia, bajo la coordinación del director de la empresa Arqueolític Terra Sub y profesor de la UAB, Antoni Palomo, ha venido motivada por una actuación encaminada a mejorar el tráfico de camiones en el polígono industrial de Can Roqueta.

Los trabajos, en los que han intervenido diez arqueólogos y especialistas, forman parte de las actuaciones iniciadas entre 2005-2006 y que se retomaron en 2009.

REFERENCIA DEL SUR DE EUROPA

El consistorio ha estimado que probablemente se trate de uno de los yacimientos arqueológicos de la prehistoria reciente "más importante del sur de Europa y del levante peninsular", por esta razón, la área está catalogada como Espacio de Expectativa Arqueológica en el Plan Especial de Protección de los Bienes Arqueológicos, Medioambientales y Arquitectónicos de Sabadell.

El espacio, conocido desde 1913, en los últimos 30 años ha sido objeto de una veintena de prospecciones y excavaciones que han servido para delimitar 250 hectáreas y se han documentado más de 2.500 estructuras prehistóricas, protohistóricas e históricas.
 
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Documentada una vivienda en el yacimiento arqueológico de Ciadueña

La última campaña de campo en el yacimiento arqueológico "Las Eras", en Ciadueña, un poblado celtibérico en excepcional estado de conservación junto al río Duero, ha permitido documentar una vivienda y sus elementos arquitectónicos.

Su emplazamiento se sitúa en un pequeño altozano, que se eleva 30 metros sobre el cauce del río, desnivel que se salva con una abrupta pendiente en las laderas norte y este, cayendo más suavemente hacia poniente, donde para dificultar el acceso se excavó un foso de grandes dimensiones.

Todo el perímetro debió estar rodeado, según los técnicos responsables de la investigación, por una muralla construida en tapial, cuyo derrumbe ha quedado marcado por un pequeño terraplén que se asoma sobre el foso en el sector no cultivado.

Las labores técnicas en este conjunto arqueológico se remontan al año 2008, cuando la prospección para la redacción del catálogo arqueológico incluido en las Normas Urbanísticas del Municipio de Barca, realizado por la empresa soriana Areco Arqueología S.L., documentó la existencia del yacimiento.

En su visita, el delegado territorial de la Junta en Soria, Manuel López, ha manifestado que, dado el interés de este espacio arqueológico, la Junta de Castilla y León está desarrollando, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural y bajo la coordinación del Servicio Territorial de Cultura de Soria, el proyecto de investigación en Ciadueña, dirigido por los arqueólogos Juan Pedro Benito Batanero, Alberto Sanz Aragonés y Carlos Tabernero Galán, de Areco Arqueología S.L., cuya financiación hasta el momento asciende a 89.708 euros (a través de Fondos Feder), de los que 17.900 euros corresponden al actual programa de excavaciones.

Junto al delegado y los directores técnicos de las excavaciones, han asistido a la visita el jefe del Servicio Territorial de Cultura, Carlos de la Casa, y la arqueóloga territorial, Elena Heras.

Las labores técnicas en este conjunto arqueológico se remontan al año 2008, cuando la prospección para la redacción del catálogo arqueológico incluido en las Normas Urbanísticas del Municipio de Barca, realizado por la empresa soriana Areco Arqueología S.L., documentó la existencia del yacimiento.

En su visita, el delegado territorial de la Junta en Soria, Manuel López, ha manifestado que, dado el interés de este espacio arqueológico, la Junta de Castilla y León está desarrollando, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural y bajo la coordinación del Servicio Territorial de Cultura de Soria, el proyecto de investigación en Ciadueña, dirigido por los arqueólogos Juan Pedro Benito Batanero, Alberto Sanz Aragonés y Carlos Tabernero Galán, de Areco Arqueología S.L., cuya financiación hasta el momento asciende a 89.708 euros (a través de Fondos Feder), de los que 17.900 euros corresponden al actual programa de excavaciones.

Junto al delegado y los directores técnicos de las excavaciones, han asistido a la visita el jefe del Servicio Territorial de Cultura, Carlos de la Casa, y la arqueóloga territorial, Elena Heras.

Vivienda

Se ha documentado una vivienda de 60 metros cuadrados distribuida en cinco estancias
Las actuaciones de esta última campaña se han centrado en concluir la excavación de la denominada ‘Vivienda 2’, iniciada el pasado año, así como en los trabajos de documentación de esta y sus elementos arquitectónicos.

Los resultados obtenidos han permitido identificar una vivienda de 60 metros cuadrados con una distribución compleja.

Esta vivienda de planta rectangular consta de cinco estancias: al fondo se encuentra una despensa, en la que se han hallado apoyos para grandes vasijas de cerámica; a continuación una gran sala central en la que se sitúa un hogar en forma de ‘U’ con trasfuego y un horno de pan de 1,6 metros de diámetro; seguidamente dos habitaciones de menor tamaño y, en paralelo a estas, un espacio alargado que se ha interpretado como una cuadra.

La vivienda tendría accesos independientes desde la calle a la cuadra y a la zona doméstica.
Todas las estancias estaban comunicadas a través de puertas con umbrales y marcos de madera, de los que se han conservado las improntas.

La excavación ha proporcionado numerosos restos cerámicos y piezas de vajilla completas, como platos, copas, cuencos y ollas de cocina, así como elementos de las techumbres que confirman que las casas disponían de cubiertas planas, construidas con vigas de madera y barro.

Buen estado de conservación
La importancia de estos hallazgos para la investigación radica en el buen estado de conservación de todos los elementos descubiertos, tanto estructurales (muros de adobe, silo u horno) como materiales (cerámicas, cestos de mimbre, estructuras de madera, etc.), debido a su repentino abandono a causa de un gran incendio. Gran parte del ajuar cerámico encontrado ha sido depositado en el Museo Numantino de Soria para su restauración.

Esta nueva vivienda se adosa a otra excavada en campañas anteriores, de mayor tamaño (100 metros cuadrados) y una estructura más compleja.

Los responsables del proyecto de investigación arqueológica están utilizando modernas herramientas en los trabajos de documentación, desde programas de registro tridimensional, mediante fotogrametría y escáner 3D, hasta sistemas de información geográfica.

Se han realizado análisis de paleomagnetismo y carbono 14 para la datación del yacimiento, así como cromatografía de gases para analizar el contenido de las cerámicas encontradas.
Los primeros resultados de estos análisis han proporcionado una fecha de ocupación de la ciudad en el siglo II antes de Cristo, produciéndose la destrucción y abandono de la misma durante el siglo I antes de Cristo
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